En febrero del 2009 salimos de viaje con un grupo de turistas, algunos de Tijuana y otros de la Ciudad de México, rumbo a la aventura del avistamiento de ballenas en Guerrero Negro, en un viaje por Baja California.
En nuestro viaje hubo de todo, comida deliciosa, fotos increíbles, nos atascamos en un camino, fuimos a una lobera impresionante en el pacífico donde hay un cráter enorme cerca de la playa, y bellos atardeceres.

El viaje a Guerrero Negro duró 12 horas. Llegamos aproximadamente a las 9 de la noche al hotel Desert Inn, todos con ganas de descansar y animados aguardando lo que nos esperaba al siguiente día.
El día 15 nos levantamos temprano y fuimos a visitar nuestro restaurante amigo Las Cazuelas en Guerrero Negro, donde tuvimos un desayuno delicioso.
Ahí empezó la excursión del día: Fuimos a conocer la Salina mas grande del mundo, impresionante.

Luego tomamos unos senderos para llegar hasta la Laguna Ojo de Liebre.
Muy cerca de ahi, subimos un cerro e hicimos espeleología, y encontramos lo que parecían colmillos de tiburón, asi como conchas, otras petrificadas y otros objetos claramente marinos.
La tranquilidad y belleza del lugar es increíble.
Una hora después bajamos a abordar la lancha y tuvimos una de las mejores experiencias de nuestra vida.
Fuimos testigos del apareamiento de las ballenas. También las vimos brincar una y otra vez. Se acercaron a nuestra lancha ballenas gigantescas y otras recien nacidas (quizas de días).
Por todas partes a nuestro alrededor sus soplidos se escuchaban y se veían.
Pudimos tocarlas, acariciarlas, darles palmaditas y “jugar con ellas”. Una experiencia increíble, intensa, hermosa.

Y cuando decidimos regresar a la orilla, un grupo de delfines empezó a nadar paralelo a nuestra lancha, lo que fue como la cereza sobre el pastel.
Esta experiencia es una inmersión total en la naturaleza, el ver peces, tocar ballenas, escucharlas, y disfrutar del avistamiento de aves de diversas especies es algo muy revitalizante.
El tercer día, salimos temprano de Guerrero Negro y nuestra primer escala la hicimos en Cataviña. Paramos cerca de la carretera a explorar el paisaje. Subimos a un cerro entre senderos, piedras, y cactus hasta encontrar las pinturas rupestres de Cataviña.

Fue muy divertido pues el grupo que llevamos eran divertidos y muy animados.
Ya de regreso a Tijuana nos tocó una de las lluvias mas intensas que hemos visto en carretera, y al final llegamos todos bien, contentos y con ganas de descansar.
Un agradecimiento y saludo afectuoso a Noé, Paty y Haydee, quienes pusieron a Hector un nuevo apodo: “El Ballenato”, y le dijeron a José Luis que guardara sus discos de Coque Muñiz!
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